Un centenar de países se han reunido este miércoles en Oslo para firmar el Tratado que prohíbe las bombas de racimo, una munición devastadora para las poblaciones civiles.
Este nuevo instrumento legal prohíbe el uso, producción, transferencias y almacenaje de este tipo de bombas, que se han venido utilizando en todos los grandes conflictos armados desde los años 60.
El alcance del Tratado es, sin embargo, limitado, por la ausencia de los principales productores y usuarios como los Estados Unidos, Rusia, China, Israel, la India y Pakistán.
“El mundo es un lugar más seguro hoy. Este es el acuerdo humanitario más importante de la última década”, ha declarado Richard Moyes, copresidente de la Coalición contra las Bombas de racimo, que agrupa a cerca de 300 ONG.

Escrito por puntoazul 

